“Los cuentos de Luis Aranda, siguiendo la tradición impuesta por Maupassant, Edgar Allan Poe, Ambrose Bierce y otros autores del género cumplen con la noble función de impresionar al lector, con finales, algunos sorprendentes.
En El décimo pasajero, el autor narra historias sacadas de lo más oscuro de la personalidad humana. Historias alucinantes y fantásticas, con personajes en situaciones extremas y lacerantes. Personajes alucinados por ideas macabras, marcados por la soledad, la muerte y la locura. Todo esto narrado en un estilo descriptivo y simple.
El lector deberá estar preparado emocionalmente para dirigir este tipo de literatura. Historias donde suceden hechos de lo más inverosímiles, que cuentan hasta dónde puede llegar la mente del ser más complejo existente: el hombre.” Juan José Cavero.





