Tal vez sea hora de volver a enfatizar la producción de etnografías de primer nivel de las comunidades andinas, y de que incrementemos el legado que estos pioneros de la etnografía dejaron. Es mi esperanza que al publicar esta serie de etnografía clásica en el altiplano peruano, sea más fácil acceder a estos materiales, las deficiencias académicas ya señaladas puedan atenuarse en algo, y de que podamos devolverle a la etnografía el lugar que le corresponde en el estudio de las culturas andinas.






