Alonso nació en La Mezquita de Jarque, un lugar yermo en la región de Teruel que no le ofrecía ni la vitalidad ni el encanto que su juventud requería. Allí, decía que no pasaba nada ni siquiera el viento. Algo peor, parecía que el Señor había dejado inconclusa la creación y en donde lo único que parecía moverse era la cola de un perro vagabundo venido de Valdeconejos.







